6 de mayo de 2011

Los receptores neuronales

En términos técnicos, los receptores neuronales son cadenas de aminoácidos -por tanto proteínas - que se encuentran en las membranas de las neuronas, ya sean presinápticas y postsinápticas. Pero como estamos haciendo una serie de entradas para Dummies, deberíamos imaginar el receptor de una neurona como una cerradura que tiene una forma determinada. 

Y si el receptor es la cerradura, la llave que abre esta cerradura es el neurotransmisor. Por tanto, cada cerradura es abierta por una llave en concreto y solo por esa llave. O lo que es lo mismo: en cada receptor solo puede acoplarse un determinado neurotransmisor, de ahí que existan receptores serotoninérgicos (para la serotonina), dopaminérgicos (para la dopamina), colinérgicos (para la acetilcolina)....etc.




Pero más adelante nos ocuparemos de esto. De momento, lo importante es mantener en nuestra Memoria de Trabajo que para cada tipo de receptor hay un tipo de neurotransmisor.

Sin profundizar mucho, conviene comentar que los receptores están formados por tres porciones: la porción extracelular de unión -que es la parte más exterior del receptor- , las regiones transmembranarias y la porción intracelular. 

La neurotransmisión química consistiría en el acople del NT sobre su receptor de manera que permite que la  neurona presináptica mande el mensaje a la neurona o grupo de neuronas siguientes. Los fármacos o drogas actúan de manera muy similar a los neurotransmisores. De hecho, los fármacos pueden desplegar sus efectos porque se parecen mucho a los neurotransmisores naturales.

De esta manera, y siguiendo el símil que antes os proponíamos, las drogas o fármacos son llaves lo suficientemente parecidas a las llaves originales como para abrir la cerradura. En términos más técnicos diríamos que la estructura molecular del fármaco es similar a la estructura molecular del NT, de manera que puede imitar sus efectos.

Por ejemplo, la DMT (N,N-Dimetiltriptamina) - una sustancia con efectos sobre el SNC de tipo alucinógeno, princialmente - tiene una estructura muy parecida a la de la serotonina, de manera que puede acoplarse a sus receptores y desplegar efectos psicoactivos.

Este es el motivo por el cual los fármacos psicoactivos pueden desplegar sus efectos: porque se parecen a los NT del cerebro, porque son capaces de imitarles.

Los fármacos, no obstante, tienen alguna ventaja respecto a los NTs. Mientras que los últimos siempre estimulan a la neurona, los fármacos pueden estimular mucho, poco o, todo lo contrario, impedir que un NT haga su trabajo.

Todo este batiburrillo se denomina "espectro agonista". Veamos en qué consiste:

Como decíamos, los NT siempre estimulan a los receptores. Se les llama agonistas. Los fármacos tienen un abanico de acción mucho mayor:

- Agonistas: cuando, al igual que el NT, estimulan al receptor. Por ejemplo, la Heroína es un agonista de los receptores opiáceos. Esto quiere decir que se acopla en estos receptores y simula los efectos de los opiáceos endógenos produciendo determinado tipo de efectos subjetivos. Es decir, estimula los receptores de la neurona postsináptica.

- Antagonista: bloquean las acciones de cualquier agonista, sea fármaco o NT. Es decir, es necesario que el agonista esté presente para que el antagonista haga su trabajo. Es importante tener claro que el antagonista NO es lo contrario del agonista en cuanto a efectos se refiere. Lo que hace el antagonista es impedir que el agonista se acople en el receptor. Un ejemplo: como decíamos la Heroína es un fármaco agonista de los receptores opiáceos. Cuando hay una sobredosis es porque se ha consumido tanta cantidad que los receptores están tan saturados que los efectos obtenidos son muy intensos. En estos casos, lo que se suele hacer es administrar Naloxona, un antagonista de los receptores opiáceos que, como tal, revierte los efectos de la sustancia quitando/retirando al agonista del receptor.

- Agonista inverso: esto SÍ que hacen lo contrario de los agonistas. Pensemos en el receptor del GABA (un receptor, por cierto, especial). Tanto el GABA como algun fármaco agonista, funcionarían de manera que al acoplarse en el receptor abriría el canal del Cloro, produciendo a su vez que la persona obtenga determinados efectos. Un cuadro nos ayudará a entenderlo:



Este es un receptor típico del GABA. Como podeis ver, en el centro hay un canal. Este es el Canal del Cloro. Cuando el GABA u otro fármaco (desde benzodiacepinas hasta alcohol) se acopla en el receptor favorece que ese canal se abra como si de una puerta se tratase. Esta es la acción agonista. En el caso contrario, es decir, en el caso del agonismo inverso lo que favorecería una sustancia de este tipo es, de nuevo, lo contrario, que el canal se cierre. ¿Qué haría en este caso un antagonista? Pues lo de siempre, retirar del receptor el agonista (sea parcial o inverso) evitando que haga su trabajo.

- Agonista parcial: el efecto es similar a los dos agonistas anteriores con la diferencia de que ese agonismo no es tan potente como si fuera Agonista completo ó Agonista inverso completo. Siguiendo el ejemplo anterior del GABA y su canal del Cloro, lo que haría el agonista parcial es abrir ó cerrar el canal en menor medida que si lo hiciera el agonista completo y el agonista inverso, respectivamente. De esta manera, un agonista parcial producirá siempre menores efectos subjetivos que un agonista completo.


Nos dejamos muchas cosas en el tintero en lo que a receptores se refiere. De hecho, me plantearé hacer una segunda entrada dedicada de nuevo a los receptores. No obstante, como siempre digo, quien quiera ampliar información que recurra a literatura científica y especializada en el tema. Esto es solo una ínfima aproximación al tema de la psicofarmacología.
Se aceptan ruegos y preguntas.

Hasta la próxima.