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13 de noviembre de 2011

Antidepresivos Duales I: IRSN .

Nos estamos aproximando al fin de este primer bloque de entradas dedicadas a los fármacos antidepresivos. Y lo vamos a hacer con dos o tres entradas dedicadas a una serie de fármacos conocidos como antidepresivos duales o antidepresivos de acción dual.

Dentro de este grupo de fármacos, encontramos tres subgrupos similares (por su acción dual) aunque ciertamente diferentes. Y en nuestra opinión, auténticas obras de ingeniería farmacológica:

1. Inhibidores de la recaptación de serotonina y de noradrenalina (IRSN): como la venlafaxina.

2. Antagonistas del receptor noradrenérgico alfa 2: cuyo resultado es elevar tanto la disponibilidad de noradrenalina como de serotonina (de ahí su acción dual). La mirtazapina sería un ejemplo.

3. Antagonistas de los subreceptores serotoninérgicos 2A e inhibidores de la recaptación de serotonina (esta es su acción dual): ejemplos de ello serían la trazodona y la nefazodona.

Como el lector observará, el estado de las cosas se ha complicado bastante desde que empezamos a escribir las primeras entradas sobre antidepresivos. Hemos llegado a un punto en el que los mecanismos de acción de estos fármacos se ha vuelto mucho más compleja. No obstante, haremos como siempre el esfuerzo de intentar explicarlo de la forma más nítida posible.

Así que sin más demora, aprovechemos esta entrada para meternos de lleno con el primer subgrupo de fármacos:



- Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina - 




A estas alturas, el lector ya conoce más que de sobra en qué consiste el mecanismo de inhibición de la recaptación. Lo hemos en el caso de muchos de los fármacos anteriores: tricíclicos, ISRS, IRN e IRDA. 

El mecanismo de acción que presentan los IRSN no suponen grandes diferencias con los anteriores, en el sentido de la recaptación. Lo único que, en vez de inhibir la recaptación de un único neurotransmisor (serotonina, noradrenalina o dopamina), lo hacen con dos neurotransmisores: serotonina y noradrenalina.

No obstante, el lector - que es muy ávido - habrá caído en la cuenta de que esto no es nuevo. Que ya los antidepresivos tricíclicos presentaban este mismo mecanismo de acción. Muy cierto. Los ATC inhiben la recaptación de NA y 5-HT al igual que los IRSN. Sin embargo, existe una notable diferencia entre ambos, y es que estos últimos, presentan una gran selectividad por los receptores serotoninérgicos y noradrenérgicos. O si se prefiere, no tocan otros receptores indeseables tal y como sí hacen los ATC, produciendo sus típicos efectos secundarios.

Además de esta reducción de efectos secundarios respecto a los ATC, cabría considerar el hecho de que al presentar un mecanismo de acción para dos sistemas de neurotransmisión, la eficacia terapéutica pudiera aumentar.

Es decir, lo que se plantea es que la acción dual sobre la serotonina y noradrenalina produce una sinergia positiva que aumenta los efectos antidepresivos del fármaco (recordemos, venlafaxina) en comparación con otros fármacos de acción selectiva para un único sistema de neurotransmisión. 

De hecho, algunos estudios sugieren la existencia de esta sinergia dado que, en ellos, la venlafaxina ha producido unos índices de remisión de la depresión superiores a las de los ISRS (Stahl, 2009). Por tanto, este fármaco se pudiera postular como un fármaco de elección para depresiones graves o para personas a las que los ISRS no les han funcionado.

Dicho esto, a modo de conclusión el lector debería tener presente lo siguiente:

1. A pesar de compartir mecanismo de acción con los ATC, los IRSN son mucho más selectivos para receptores serotoninérgicos y noradrenérgicos, suponiendo todo esto menores efectos secundarios.

2. Que estimulen dos sistemas de neurotransmisión, puede favorecer la aparición de una sinergia positiva.

3. Esta sinergia positiva aumentaría la eficacia de la velafaxina respecto a otros antidepresivos de acción selectiva con un único sistema de neurotransmisión.



En las siguientes entradas, entraremos de lleno en los otros subgrupos de fármacos antidepresivos duales. Consideramos que la presente entrada ha cumplido los objetivos que nos habíamos propuesto. Si el lector tuviese algún tipo de duda, que no dude en preguntar.


Bibliografía: 

- Stahl, Stephen M.: "Psicofarmacología esencial.Bases neurocientíficas y aplicaciones clínicas ". Ed.: Ariel Neurociencia, 2ª edición. Año 2009.

Enlaces:

12 de octubre de 2011

Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS)

En la entrada de hoy, nos vamos a referir a unos fármacos que revolucionaron el tratamiento farmacológico de la depresión: los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina o ISRS.

Los porqués de esta revolución -en la década de los 80 -  poco tienen que ver con su efectividad terapéutica en comparación con otros antidepresivos ya existentes como los antidepresivos tricíclicos o los IMAOs. Más bien, estos antidepresivos no demostraban ser más eficaces que sus antecesores.

No obstante, con la aparición de estos compuestos los efectos secundarios de los antidepresivos desarrollados hasta el momento se reducían considerablemente además de que la probabilidad de sufrir sobredosis al consumirlos era muy baja.

Por tanto, al haber menos efectos desagradables la adhesión de los pacientes al tratamiento farmacológico aumentaba, y por otro lado, la baja probabilidad de sobredosificar permitía al clínico un mejor manejo y ajuste de las dosis de estos compuestos.

Si los ATC , además de inhibir la recaptación de la NA y la 5HT, tenían propiedades colinérgicas, histamínicas y adrenérgicas, con el desarrollo de los ISRS se obtienen una serie de fármacos cuya característica principal es que son mucho más selectivos, con el resultado ya comentado de reducir los efectos secundarios percibidos como desagradables por parte de los pacientes.

Existen cinco compuestos que forman parte de este grupo de fármacos, a saber: fluoxetina, sertralina, paroxetina, fluvoxamina y citalopram.

Cada uno de estos compuestos pertenece a una familia distinta. Es más, cada uno de estos compuestos tiene un perfil farmacodinámico y farmacocinético diferente ( ver farmacodinámica y farmacocinética). Por tanto, hablando pronto y mal, unos tendrán mejores efectos para unas cosas y otros para otras. Pero no nos adelantemos.

Lo que tienen en común este grupo de fármacos, y por ello son importantes, es su potente y selectiva inhibición sobre la recaptación de serotonina.

Recordemos qué es la inhibición de la recaptacion  apoyándonos en la siguiente fotografía:


Imagen tomada de Google.


Fijémonos solo en la neurona serotoninérgica. La 5HT morada es la serotonina; las sombras grises de la neurona postsináptica son los receptores; los puntos negros es un ISRS típico; y la cruz es el transportador o recaptador, cuya función es reabsorber la serotonina de nuevo al interior de la neurona presináptica. ¿Recuerda el lector?

Por tanto, si se inhibe su función habrá más serotonina en el espacio interneural. Y es esto lo que hace un inhibidor (sea selectivo o no): colocarse en el transportador impidiendo que el neurotransmisor sea reabsorbido.


Como decíamos, la acción principal de los ISRS es su potente y selectiva inhibición de la recaptación de serotonina. No obstante, la mayoría tienen leves acciones sobre algunos otros receptores y enzimas. Por ejemplo:

- Fluoxetina: además de la inhibición de la recaptación de serotonina, también tiene acción agonista sobre los receptores serotoninérgicos 5ht2c, inhibe la recaptación de NA (aunque muy levemente) y las enzimas CYP-2D6 y 3A4.

- Sertralina: además de la inhibición de serotonina, también inhibe la recaptación de DA (aunque muy levemente) y las acciones sigma.

- Paroxetina: además de la inhibición de la recaptación de serotonina, también es agonista de los receptores muscarínicos (de la acetilcolina), inhibe levemente la recaptación de NA, y bloquea los receptores 2D6 y 3A4 de la serotonina.

- Fluvoxamina: además de la inhibición de la recaptación de serotonina, tiene acciones sobre los receptores sigma, y sobre la ihibición serotoninérgica 1A2 y 3A4.

- Citalopram: es el más selectivo para la recaptación de serotonina.


Todos estos perfiles conllevan diferentes efectos terapéuticos, diferentes efectos secundarios, y diferentes usos potenciales.

Como los ISRS siguen siendo los fármacos de elección preferente en la clínica, profundizaremos algo más sobre ellos en una o dos entradas más.

Hasta entonces.

25 de septiembre de 2011

Antidepresivos tricíclicos

Los antidepresivos tricíclicos (ATC, en adelante) fueron desarrollados en el periodo de gloria de la farmacología psiquiátrica, a finales de los años cincuenta del siglo pasado. Periodo de gloria no sólo por el número de grupos de  fármacos desarrollados sino también porque supuso el gran despegue para la farmacia psiquiátrica. Hablamos del periodo que va desde finales de los años 40 y que se ha denominado como "Revolución Psicofarmacológica".

Como ya sucedió con otros fármacos, las propiedades que tienen los ATC sobre el ánimo se descubrieron por casualidad: por aquél entonces se estaba investigando con un grupo de compuestos cuya estructura molecular consistía en tres anillos (de ahí el nombre de tricíclico) , con pacientes esquizofrénicos y que habían demostrado cierta efectividad en la reducción de sintomatología psicótica (por ejemplo, la clorpromacina). Uno de esos compuestos, la imipramina resultó ser completamente ineficaz en la reducción de esa sintomatología psicótica.Sin embargó se observó que tenía ciertas propiedades sobre el ánimo bajo de alguno de estos pacientes. En este momento es cuando aparece, podríamos decir, el primer ATC.

Una reflexión que me gustaría hacer, aunque ya la hice en otra entrada (ver conclusiones): como puede observar el lector, el fármaco no se desarrolla a partir de una investigación científica sobre la base de la química cerebral. Sino que, de casualidad, se observan una serie de efectos que produce el fármaco y a partir de ahí se hipotetizan las bases moleculares en las que se apoya dicho estado de ánimo. Esto ha sido así duramente mucho tiempo con lo que ello ha conllevado para el desarrollo de teorías biológicas de problemas que no son médicos, sino psicológicos. Con el desarrollo, en los últimos años, de los métodos y técnicas de investigación cabe decir que, en parte, esta situación ha variado.


                                   Estructura molecular de la Imipramina.Tres anillos. Imagen: wikipedia

 
Tras observar que estos compuestos tres anillos tenían ciertos efectos sobre el estado de ánimo, se descubrió que sus propiedades, básicamente, consistían en bloquear las bombas de recaptación de la serotonina y la noradrenalina. Es decir, como recordará a estas alturas el lector, esta recaptación supone que habrá más disponibilidad de serotonina y noradrenalina en el espacio intersináptico.

Sin embargo, y para bajar el júbilo de aquéllos que os penséis que hemos descubierto la madre del cordero del tratamiento farmacológico de la depresión, ahora vienen las peculiaridades que tienen los distintos compuestos tricíclicos.

A sabiendas de que el efecto prototípico de los ATC es impedir la recaptación de 5-HT y NA, sabemos que cada compuesto tiene más afinidad por unas bombas de recaptación que por otras. Por ejemplo, la clomipramina es más selectiva inhibiendo la bomba de recaptación de la serotonina; la desipramina y la nortriptilina son más potentes inhibiendo la bomba de recaptación de la noradrenalina que de la serotonina. No obstante, la inmensa mayoría, en mayor o menor medida, bloquean las bombas de recaptación de las dos.

Siendo estas las principales acciones de estos fármacos (principales en cuanto a efectos antidepresivos se refiere), aun existen otros mecanismos de acción que, en teoría, explicarían la mayoría de los efectos secundarios derivados de su uso. Los ATC, además de inhibir la recaptación de 5-HT y NA, antagonizan los receptores muscarínicos de la acetilcolina (Ach), antagonizan los receptores H1 de la histamina y antagonizan los receptores alpha1 de la adrenalina.

¡Que no cunda el pánico! No nos hemos olvidado que esto es una serie para Dummies. Es fácil de entender: el fármaco se coloca en los receptores muscarínicos, H1 y alpha 1 impidiendo que sus neurotransmisores naturales (acetilcolina, histamina y adrenalina, respectivamente) puedan hacer su trabajo, esto es, mandar sus correspondientes mensajes a la neurona postsináptica. 

Funcionalmente, esto tiene una serie de implicaciones que pasamos a comentar:

- Bloquear los receptores adrenérgicos alpha 1, explicaría los mareos y la hipotensión ortostática que estos fármacos suelen ocasionar.

- Bloquear los receptores colinérgicos muscarínicos, explicaría la sequedad de boca, el estreñimiento, la visión borrosa y la retención urinaria que estos fármacos suelen ocasionar.

- Bloquear los receptores histamínicos H1, podría explicar la sedación y la ganancia de peso que estos fármacos suelen ocasionar.


En resumen para lo que aquí nos interesa: hoy en día se piensa que los efectos terapéuticos de los ATC vendría producidos por la inhibición de las bombas de recaptación (o transportadores) de la NA y la 5-HT, y los efectos secundarios podrían explicarse por la acción que tiene estos fármacos sobre los receptores colinérgicos, muscarínicos y adrenérgicos.


                                               Amitriptilina


Existen muchos compuestos que forman parte del grupo de Antidepresivos Tricíclicos. Un grupo que, aun hoy, siendo fármacos de elección por parte de algunos médicos de atención primaria y psiquiatras. Algunos de estos compuestos, son:

- Clomipramina                                       
- Imipramina                                             
- Amitriptilina
- Nortriptilina
- Protriptilina
- Maprotilina
- Amoxapina
- Doxapina
- Desipramina
- Trimipramina

Para cerrar esta entrada (menudo tostón hemos soltado hoy al lector), nos gustaría señalar algunas características de estos fármacos, sin entrar a desarrollarlas profundamente:

1. Son fármacos con una vida media bastante larga: 10-70 horas. Esto permite que su administración sea de una vez al día.

2. Los efectos terapéuticos suelen tardar de 7 a 14 días, a pesar de que se ha visto que la recaptación se produce en cuanto el fármaco se disuelve en la sangre.

3. Los márgenes entre la dosis activa y la dosis letal es ciertamente estrecho. Por ello, conviene seguir a rajatabla las pautas del profesional que lo haya recetado.

4. Presentan mucho potencial para interaccionar de forma negativa y con alto riesgo para la vida y la salud, con muchos fármacos - legales o ilegales- : desde antidepresivos IMAO, hasta drogas ilícitas de tipo estimulante como las anfetaminas.

Hasta la próxima.

8 de junio de 2011

Las enzimas

Antes de comenzar con la entrada de hoy, creo que es menester pedir perdón a los lectores por la tardanza en publicar nuevo contenido. El trabajo, las tareas y los acontecimientos sociales que ha vivido España en este último mes me han mantenido algo ocupado. En cualquier caso, ya estamos por aquí.

Después de haber tocado por encima las características de las neuronas, los NT´s , los receptores y el espectro agonista-antagonista...estamos en disposición de seguir avanzando en el mundo de los psicofármacos, aunque de momento vamos a seguir bordeándolo. Recuérdese, no obstante, que estamos haciendo una serie para Dummies. Por tanto, nos vamos a dejar mucha información entre medias. Información, que tal vez, en un futuro podamos recuperar.

La entrada de hoy la vamos a dedicar a las enzimas que se encuentran en el cerebro. Así por tanto, tenemos ya las dos formas principales por las cuales un fármaco despliega sus efectos: bien interaccionando con los receptores neuronales o bien inhibiendo algunas de las enzimas cerebrales, como es el caso de antiguos antidepresivos.
A grandes rasgos, las enzimas - que se encuentran tanto en las neuronas presinápticas como postsinápticas - tienen la misión tanto de sintetizar o fabricar nuevos NTs,como de destruirlos. 

Para el primero de los casos, veamos un ejemplo:



                                      Imagen obtenida de Google

El neurotransmisor serotonina (5-hidroxitriptófano) es el resultado de una serie de acciones por parte de diferentes enzimas. Todo comienza con la ingestión de L-Triptófano, un aminoácido esencial que, como tal, solo puede obtenerse a través de la alimentación (huevos, leche, cereales, plátanos, chocolate,garbanzos, cacahuetes...). La sangre lo transporta hasta el cerebro; hasta las neuronas especializadas, en este caso, en la síntesis de serotonina.

Estas neuronas serotoninérgicas contienen una enzima que se llama triptófano-hidroxilasa, cuya función es convertir el Triptófano original (sustrato) en 5-hidroxitriptófano o 5-htp (producto). Es decir, el precursor directo de la serotonina. Un paso más hace falta para llegar al producto final, y es la acción de otra enzima: la aminoácido-descarboxilasa (AADC) que convierte el 5-htp en 5-HT.

Ahora la serotonina ya aguarda tranquila en las vesículas sinápticas preparada para ser vertida al espacio intersináptico para mandar su mensaje a la neurona siguiente.

Lo anterior como ejemplo de creación de un neurotransmisor.

Si nos referimos ahora a la destrucción de NTs entran en juego otras enzimas no menos importantes y a las cuales nos referiremos más adelante cuando hablemos de drogas tales como algunos antidepresivos o tales como la Ayahuasca.

En este caso, pondremos el ejemplo de una enzima muy famosa en el mundo de la psicofarmacología: la monoaminooxidasa o MAO. Una enzima encarga de destruir todas las aminas del cerebro (dopamina, noradrenalina, serotonina,feniletilamina....) cuando han cumplido su misión.

Observemos la siguiente imagen:







                                          


Como se puede observar, cuando la serotonina (5-HT) ha mandado su mensaje vuelve a reabsorberse a través de algún transportador, y la MAO la destruye convirtiéndola en otro compuesto llamado 5-HIAA. Esto va a ser muy importante de cara al futuro, cuando hablemos de algunas drogas ya que si se inhibe esta enzima, se va a conseguir que haya más aminas puesto que no son destruídas. Y todo ello conlleva una serie de pros y contras que ya analizaremos más adelante.


Al igual que la MAO existen otras enzimas que destruyen otros neurotransmisores que no son las aminas endógenas: por ejemplo, la acetilcolina es eliminada por la enzima acetil-colinesterasa, el GABA por el GABA-T...etc.

Hasta aquí por hoy. Creo que la entrada cumple los objetivos. Si alguien tiene dudas, protestas y demás....ya se sabe.

Hasta la próxima.

25 de diciembre de 2010

Hipótesis monoaminérgica de la depresión. Dudas.

Cada vez son mayores los hallazgos que apuntan a que para entender el comportamiento humano en todo su esplendor (lo conductual, lo emocional, lo cognitivo, lo adaptado, lo patológico...) debemos prestar atención a la interrelación o interacción de factores. Factores que agrandes rasgos podemos denominar: biológicos, psiclógicos y socioculturales. Por tanto, si hablamos de una interacción entre factores nos estamos refiriendo a que lo que llamamos psicológico interactúa con lo biológico, y a su vez con lo social y cultural. Y de esta relación de factores surge la conducta o comportamiento humano.

Considerar la depresión, que es el objeto de esta entrada, como una enfermedad supone varias cosas pero entre ellas supone prestar atención únicamente a lo que ocurre en el primer nivel de todos: el biológico. De esta manera, se obvian el resto de factores según los cuales podemos observar - día a día, investigación tras investigación - tienen un peso fundamental en la explicación de este fenómeno tan complejo.

Y uno no puede dejar de preguntarse las razones por las cuáles hay quienes se empeñan en incidir insistentemente en este tipo de explicación. ¿Será porque estamos viviendo en la era del las Neurociencias y existe demasiada euforia en mirar al cerebro únicamente como un órgano regulado por fenómenos físicos?¿Será porque existen intereses económicos en que sea entendida como enfermedad?¿Será que el sector médico solo es capaz de mirarse el ombligo sin que las pruebas científicas les sean del todo beneficiables?

El objetivo de esta entrada no es justificar por qué la depresión no es ni una enfermedad en general, ni una enfermedad del cerebro en particular. Pero sí me gustaría centrarme en la explicación procedente del ámbito médico. Una explicación, por cierto, bastante rentable para la industria farmacéutica.

No obstante, antes de todo ello, me gustaría dejar claro que no tengo ningún problema con lo biológico. Soy un auténtico seguidor de los descubrimientos de las Neurociencias y disfruto con el funcionamiento, a nivel molecular, del cerebro y de todo lo que en él acontece. Me fascina completamente. Pienso que, para tener una visión más amplia del comportamiento -normal y anormal- humano, es necesario echar un ojo al nivel de análisis que precede al nivel psicológico. Pero de la misma forma que es necesario prestar atención a este último nivel y a los restantes.

Como comentaba, soy muy crítico con explicaciones de tipo médico que se aprovechan de algunos hallazgos para justificar la invención en una enfermedad, que no es tal.En el caso de la depresión, el modelo médico  lleva manteniéndo una pseudo-explicación basada única y exclusivamente en lo molecular, en lo que sucede en los espacios intersinápticos de las neuronas, favoreciendo como consecuencia de ello, un tratamiento basado la administración de unos fármacos conocidos como Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS).

La hipótesis en la que se apoya este tratamiento, considera que el trastorno del ánimo al que venimos refiriéndonos es causado por un déficit en este neurotransmisor (serotonina). No es el objetivo de esta entrada analizar esta causación, sin embargo, sabemos que el cerebro es modificado por el ambiente. Esto viene siendo así desde los inicios de la vida: son los cambios ambientales los que favorecen cambios en los organismos. Y aun hay más, estos organismos cambiados son capaces de modificar el ambiente para poder adaptarse a él.

Por todo ello, lo más adecuado para obtener una buena panorámica del asunto es analizar qué sucede en esta interacción organismo-ambiente. Es decir, qué sucede en el entorno, cómo lo afronta el individuo, qué características base tiene su hardware, etc.  para que de todos estos factores termine por desarrollarse una alteración del comportamiento como es la depresión.

En cuanto a la hipótesis en sí misma, hay algunas cuestiones que no cuadran. Si bien es cierto que en personas con depresión se ha constatado -entre otras muchas cosas más- un descenso de los niveles de serotonina (5-HT), no es tan cierto que los fármacos antidepresivos más recetados (ISRS), al aumentar los niveles de esta, reviertan siempre los síntomas depresivos. De hecho, cuando una persona comienza a tomar ISRS´s los efectos antidepresivos tardan en aparecer aproximadamente 2 semanas a pesar de que sus niveles de 5-HT en sangre se elevan inmediatamente. 

El planteamiento así mirado resulta bastante simplón si tenemos en cuenta que la serotonina tiene muchos receptores y, en principio, el fármaco no discrimina entre unos y otros.  Teniendo en cuenta,además, que la serotonina tiene bastantes receptores...el abanico de posibilidades se complejiza un poco. Por tanto,  la explicación de que "el efecto antidepresivo se produce por una elevación de serotonina" es similar a no decir nada. 


Otro hecho bastante curioso y que no apoya precisamente esta hipótesis, tiene que ver con un compuesto llamado Tianeptina. Este compuesto funciona justamente al contrario que los ISRS: en vez de impedir que la serotonina se recapte/reabsorba al interior de la neurona, favorece que lo haga quedando como resultado menos cantidad de 5-HT en el espacio intersináptico. Cuando se ha comparado la eficacia terapéutica entre este fármaco y el Prozac (fluoxetina), ha resultado que tenía, al menos, la misma eficacia terapéutica. Es decir, es al menos igual de eficaz, terapéuticamente hablando, un fármaco que favorece que haya mayor disponibilidad de serotonina entre neuronas que un fármaco que rebaja notablemente la disponibilidad de ésta.

Por último, he podido leer el algún foro, que dietas pobres en Triptófano (precursor del 5-htp, que es a su vez precursor directo de la 5-HT) no produce en la mayoría de sujetos estados deprimidos.

Con todos estos datos, parece que la hipótesis monoaminérgica de la depresión queda cuanto menos más que cuestionada. Hay quienes dicen que, incluso, los mismos que la presentaron ya no la apoyan. Sin embargo, se siguen planteando tratamientos apoyados en esta hipótesis bajo la administración de ISRS´s.
Sospecho que no le queda mucho aguante ni a la hipótesis, ni al tratamiento basado en ella. Aun así, hay muchos laboratorios que han ingresado cantidades ingentes de dinero explotándola.

Me gustaría comenzar a cerrar esta entrada con un comentario de Stephen M. Stahl : "Hasta ahora no existen evidencias claras y convincentes de que el déficit monoaminérgico explique la depresión; es decir, no hay un déficit monoaminérgico "real". Asimismo, tampoco hay evidencias claras y convincentes de que los excesos o deficiencias de receptores monoaminérgicos expliquen la depresión; es decir, no existe ningún déficit seudomonoaminérgico debido al hecho de que las monoaminas estén presentes pero no los receptores monoaminérgcios." (Stahl, 2009)

Vuelvo a reiterar que mis críticas no van hacia lo biológico y, por ende, a lo farmacológico. Pienso sinceramente que los fármacos son herramientas excelentes para el tratamiento de problemas psicológicos. No obstante, no son el tratamiento.

Más adelante, veremos las funciones que tienen para nosotros los humanos la emoción de tristeza y cómo un fármaco antidepresivo no tiene por qué ser siempre la mejor decisión a tomar. Pero de momento, que conste en acta que las drogas (legales e ilegales) han sido y serán auténticas herramientas para nosotros los Seres Humanos.