4 de marzo de 2012

Neurobiología de la adicción.

Se había comentado en alguna entrada anterior que las drogas actúan como reforzadores. Un refuerzo es un consecuente que aumenta la probabilidad de ocurrencia de la respuesta a la que sigue. Aplicado al ámbito de la farmacología, se dice que una sustancia psicoactiva actúa como reforzador cuando probabiliza su autoadministración repetida. El consecuente, en este caso, es esa euforia casi inmediata que producen algunas drogas.

Los manuales de psicofarmacología dicen que una droga tiene tanto o más potencial adictivo cuando esa sensación de euforia y placer es más inmediata y más intensa y cuando estos efectos desaparecen en un corto espacio de tiempo.

A continuación trataremos de dar unas pinceladas al correlato neural de este proceso que se cree que reside en lo que llamamos  circuito neural de recompensa.

Las zonas anatómicas implicadas en el circuito cerebral de recompensa se organizan en torno al sistema dopaminérgico mesotelencefálico. La dopamina (DA), neurotransmisor del grupo de las feniletilaminas, es agonista para los
receptores D1, D2, D3, D4 y D5.

El circuito cerebral de dopamina del que ya hablábamos en la entrada del Bupropión se compone de 4 vías:
La nigroestriatal que proyecta sus neuronas desde la sustancia negra a los ganglios basales.
La mesolímbica que proyecta sus neuronas desde el área tegmental ventral (VTA, por sus siglas en inglés) del mesencéfalo al núcleo accumbens.
La mesocortical que también proyecta sus neuronas desde el área tegmental ventral del mesencéfalo pero envía sus axones a la corteza límbica.
La vía tuberoinfundibular, que proyecta desde el hipotalamo a la glándula pituitaria anterior.




El circuito cerebral de recompensa implica a las vías dopaminérgicas mesocortical, mesolímbica y nigroestriatal. Es decir,  es una vía que proyecta desde la sustancia negra y el área tegmental ventral a varios puntos del telencéfalo y por ello se le conoce como sistema dopaminergico-mesotelencefálico pero dado que las neuronas que proyectan desde la VTA al núcleo accumbens son las que se han visto más frecuentemente implicadas en los efectos reforzantes de la estimulación cerebral, recompensas naturales y drogas adictivas… también se suele hablar de este circuito como de la vía mesolímbica.

La liberación de DA en esta vía y el consecuente agonismo sobre los receptores dopaminérgicos se relaciona con la sensación de placer, bienestar, euforia y satisfacción. Es el subidón que describen los consumidores o el que sentimos con la comida, bebida o el sexo.

Las principales aferencias que llegan al núcleo accumbens provienen de la vía mesolímbica que parte de la VTA. Se cree que el núcleo accumbens juega un importante papel en la recompensa, expectativa de recompensa, el placer y la adicción.

Por ejemplo, mediante la técnica de autoestimulación eléctrica cerebral se ha comprobado que la estimulación directamente del accumbens es reforzante, incrementando la tasa de autoadministración de choques eléctricos sobre la zona.

De la misma forma, la autoadministración de algunas drogas (estimulantes y depresores, principalmente, si bien cada una de ellas con características propias)  parece estar asociado a una liberación de DA.

Es una molécula clave aunque no parece ser la única implicada: el glutamato, por ejemplo,  también parece tener cierta importancia. Las evidencias se sustentan en una serie de experimentos en los que lesiones en la vía mesolímbica o antagonistas de la DA bloqueaban esa sensación de placer y en las situaciones en las que procede da paso una la explosión conductual característica, aumentando tasas de autoadministración de las dosis en espacios muy breves de tiempo.

Por tanto, y a modo de resumen:

1. La vía más implicada en las conductas adictivas, es la llamada vía dopaminérgica mesolímbica cuyo neurotransmisor principal es la DA.

2. Una serie de acciones por parte del organismo favorecen que este conjunto de neuronas esté más activado, y no al revés.

3. No sólo el consumo de drogas está implicado en la activación de esta vía. Un conjunto variopinto de acciones implica a este conjunto de neuronas. Desde comportamientos con gran importancia para el individuo y la especie (comer, sexo...), hasta otros con menor importancia biológica (logros intelectuales, escuchar una canción que gusta, consumir drogas...). 




Hasta aquí unas breves pinceladas que esperamos  hayan cumplido el objetivo con el que escribíamos la entrada: que el lector entienda que existen una serie de mecanismos neuroquímicos asociados al consumo que ocurren como correlato de la respuesta conductual.


Un placer haber podido realizar esta colaboración, 

 @SaraDivinorum


Bibliografía e información complementaria:

-       Fernández-Espejo, E “Bases neurobiológicas de la drogadicción” http://goo.gl/gr5WZ
-       Corominas, M, Roncero, C, Bruguera, E y Casa, M. “Sistema dopaminérgico y adicciones”. http://goo.gl/LkK07
-       Gil-Verona, J.A, Pastor, J.F, de Paz, F, Barbosa, M, Macías-Fernández, J.A, Maniega, M.A, Rami-González, L, Cañizares-Alejos, S. (2003) “Neurobiología de la
-       adicción a las drogas de abuso”. http://goo.gl/4vB1A
-       Dr. Edgargo Girón. “Complicaciones neurológicas del alcoholismo” http://goo.gl/5czHS


1 comentario:

  1. Estimado Karlos. Tengo entendido quelLa vía mesocortical envía axones desde el A10 ó VTA hasta la corteza pre frontal y no a la corteza límbica.
    Saludos

    ResponderEliminar